Duck Side of the Moon y una aventura llena de encanto
Redactor: Tio EnerGeek
Publicado: 04 Jun 2026 Tiempo de lectura: 5 min
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En una industria donde los grandes lanzamientos suelen competir por ofrecer cientos de horas de contenido, mapas gigantescos y sistemas cada vez más complejos, todavía existen proyectos que encuentran su lugar apostando por algo completamente distinto. Duck Side of the Moon es uno de esos casos.

Desarrollado y publicado por Starbrew Games, este título independiente debutó para Nintendo Switch y PC presentándose como una aventura de exploración y crafteo protagonizada por un pato astronauta llamado Doug. El proyecto fue desarrollado por un pequeño equipo de seis personas con sede en Breda, Países Bajos, utilizando Unreal Engine 5.6.

La premisa es tan extraña como atractiva. Doug sufre un accidente espacial y termina atrapado en una peculiar región de la galaxia habitada por criaturas amistosas, minerales vivientes y personajes que parecen salidos de una caricatura de ciencia ficción. A partir de ese momento, el objetivo consiste en explorar distintos rincones del espacio, reunir materiales, fabricar herramientas y mejorar la nave para continuar el viaje.

Lo primero que llama la atención es que el juego no intenta seguir las tendencias actuales del mercado. No existe un énfasis en el combate, tampoco en la dificultad extrema o en sistemas de progresión complejos. Todo gira en torno a la exploración, la curiosidad y la libertad de recorrer el universo a nuestro propio ritmo. Starbrew Games diseñó la experiencia como una aventura acogedora donde el descubrimiento es mucho más importante que la competencia.

Esta filosofía se refleja en cada aspecto de la jugabilidad. Doug puede caminar, volar libremente por el espacio y desplazarse entre pequeños planetas llenos de actividades opcionales. Durante la aventura es posible recolectar recursos, construir dispositivos, personalizar elementos y ayudar a diversos habitantes del sistema galáctico. El resultado es un ciclo de juego sencillo, pero efectivo para quienes buscan una experiencia relajada.

Visualmente, Duck Side of the Moon destaca por una dirección artística colorida y accesible. Sus escenarios presentan una mezcla entre ciencia ficción y fantasía que logra diferenciarlo de otros juegos espaciales más tradicionales. Los pequeños mundos que visitamos están repletos de detalles, secretos y personajes que aportan personalidad a la aventura.

La historia tampoco busca convertirse en una epopeya galáctica. En lugar de grandes conflictos o amenazas universales, el juego se enfoca en las relaciones que Doug desarrolla con los habitantes de este extraño rincón del cosmos. Entre ellos destacan los Geodes, unas peculiares criaturas amantes de la música y las fiestas que terminan desempeñando un papel importante en la narrativa principal.

La recepción inicial ha sido bastante positiva. Los jugadores han destacado especialmente su atmósfera relajante, su humor y el encanto general de sus personajes. Muchos comentarios coinciden en que se trata de una experiencia ideal para quienes buscan desconectarse durante algunas horas y disfrutar de una aventura sin presión.

Sin embargo, también existen algunas críticas. Parte de la comunidad considera que ciertos sistemas de crafteo son demasiado básicos y que la profundidad de algunas mecánicas podría haber sido mayor. Otros jugadores han señalado problemas técnicos puntuales y algunas limitaciones propias de una producción independiente. Aun así, la mayoría coincide en que el juego cumple exactamente lo que promete.

Desde nuestra experiencia, Duck Side of the Moon fue una grata sorpresa. Su mayor virtud no está en la complejidad de sus sistemas ni en la duración de su campaña, sino en la capacidad de transmitir una sensación constante de calma y descubrimiento. Cada planeta visitado, cada personaje encontrado y cada nueva mejora para la nave contribuyen a construir una experiencia agradable que invita a avanzar sin prisas.

También valoramos la claridad de su propuesta. Starbrew Games sabía exactamente qué tipo de juego quería crear y se mantuvo fiel a esa visión durante toda la aventura. Esa coherencia permite que el título conserve una identidad propia y evite sentirse como una colección de mecánicas añadidas sin propósito.

Uno de los aspectos más interesantes es cómo logra transformar actividades simples en momentos entretenidos. La exploración se convierte en una recompensa por sí misma, mientras que el diseño de los escenarios motiva constantemente a investigar qué se esconde detrás de cada rincón. No es un juego que dependa de grandes giros argumentales o espectaculares secuencias de acción para mantener el interés del jugador.

El carisma de Doug también juega un papel importante en el éxito de la experiencia. Aunque se trata de un protagonista sencillo, su diseño y las situaciones que enfrenta ayudan a construir una aventura con personalidad propia. La interacción con los distintos habitantes de la galaxia aporta variedad y permite que el universo se sienta vivo y acogedor.

En un mercado donde muchas veces el éxito parece medirse únicamente por la cantidad de contenido disponible, Duck Side of the Moon demuestra que una experiencia más pequeña también puede dejar una impresión positiva. Puede que no sea el lanzamiento independiente más ambicioso del año, pero sí es uno de esos juegos que logra conectar con el jugador gracias a su personalidad y su encanto.

Para quienes disfrutan las aventuras relajadas, la exploración libre y los mundos llenos de carisma, este peculiar viaje protagonizado por un pato astronauta merece estar en el radar. Nosotros terminamos la aventura con una sensación muy clara: Duck Side of the Moon logró exactamente lo que se propuso y nos dejó una grata experiencia que recordaremos con cariño.

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