Antes de todo, esta reseña parte desde un contexto emocional personal. Tenía 9 años en 1998 cuando conocí a Gackt gracias a dos cassettes comprados en el Persa Bio Bio. Gackt en Malice Mizer me volaba la cabeza. Antes de los foros, toda esta información se entregaba de manera clandestina vía Geocities, y antes incluso de eso fueron los magazines españoles los que permitieron conocer con mayor profundidad la etapa de Malice Mizer con Gackt. Para quienes llegamos al J-Music a finales del 98 y principios del 99 existen tres pilares claros: los CDs pirateados y cassettes regrabados del Persa Bio Bio; el Paseo Las Palmas, donde circulaba el mismo material por cambio de tracker y favores poco decorosos; y finalmente los foros y revistas españolas. Es necesario establecerlo porque se ha deformado la historia atribuyendo el auge del J-Music en Chile a espacios que llegaron cuando la base ya estaba construida.
Con ese contexto, la llegada de GACKT YELLOW FRIED CHICKENz al Teatro Caupolicán el 9 de febrero de 2026, bajo producción de Urimusic Entertainment, fue la materialización de una historia que comenzó en los márgenes.
Antes de que iniciara el concierto principal se realizó la experiencia VIP. Fue un proceso movido, con cambios de posición que generaron inquietud y una ansiedad evidente por la expectativa de ver al artista. Aun así, Urimusic Entertainment mantuvo atención directa con los asistentes VIP y con la prensa especializada. En nuestro caso, más que cobertura fue una experiencia desde la pasión de fan, y el gasto terminó sintiéndose como un logro cumplido.
En esa instancia previa ocurrió uno de los momentos más significativos de la jornada: Gackt interpretó “Au Revoir”, tema emblemático de su etapa en Malice Mizer. Tras su salida de la banda en 1999 y la controversia que marcó ese periodo en Japón, el repertorio de esa era prácticamente no volvió a ser interpretado por él. Si se contabilizan las ocasiones posteriores a su desvinculación oficial, “Au Revoir” solo ha sido tocada tres veces, incluyendo la presentación en Chile. La inclusión del tema estuvo vinculada a la sugerencia de Shō Kiryūin, vocalista de Golden Bomber, quien impulsó la idea de recuperar esa pieza histórica. El peso simbólico para el fandom fue evidente.
Luego, en el mismo encuentro VIP, interpretó “Last Song” a capella. Sin acompañamiento instrumental, la interpretación generó un silencio absoluto y una conexión directa. Se percibía en Gackt una felicidad genuina al comprobar que el público chileno conocía sus canciones en profundidad, algo que terminó siendo motor evidente durante el concierto principal, considerando además el desgaste acumulado por fechas consecutivas de gira.
Ya en el concierto principal, la noche comenzó con Karla Grunewaldt como encargada de abrir el debut de Gackt en Chile. En su presentación no solo desplegó parte de su repertorio, sino que incluyó un cover de “Mizerable”, gesto que fue recibido con entusiasmo por el público y que funcionó como antesala simbólica de lo que más tarde se convertiría en uno de los momentos más intensos de la jornada.
El show de GACKT YELLOW FRIED CHICKENz desarrolló un recorrido por distintas etapas de su carrera solista. El repertorio incluyó Dybbuk, Speed Master, Dispar, Maria, Until The Last Day, Fall Again, Suddenly, Ride or Die, Jounetsu no Inazuma, Vanilla, Jesus, All My Love y Mata Koko de Aimasho, entre otras piezas que sostuvieron una puesta en escena intensa y sólida. La banda respondió con precisión, reforzando cada matiz vocal y cada cambio de ritmo ante un Teatro Caupolicán completamente lleno.
El tramo final alcanzó su punto máximo cuando el público comenzó a corear “Mizerable” con fuerza, transformando la canción en un cierre con carácter de bis. La euforia colectiva marcó el momento más alto de la noche. Desde el escenario, el artista y la banda agradecieron reiteradamente la energía del público chileno y destacaron la intensidad de la fecha, calificándola como una de las más especiales del recorrido.





Créditos: Andie Borie / Uri Music
La fecha en Santiago no solo fue intensa en lo artístico: fue un sold out del Teatro Caupolicán, un hito concreto que refuerza el peso de la convocatoria. La repercusión cruzó fronteras y tuvo eco en medios y comunidades en Japón, donde sorprendió la respuesta de un público latinoamericano que coreó cada canción en su idioma original. La fanaticada latinoamericana marcó un punto de inflexión real, demostrando que existe una audiencia organizada, histórica y vigente. Con la promesa de Gackt de volver a Chile, la pregunta que queda abierta es qué otro artista que marcó nuestra vida decidirá mirar hacia este lado del mundo. El público ya respondió. El Caupolicán lleno fue la prueba.