El mundo del nu metal pierde a uno de sus pilares fundamentales. Sam Rivers, bajista y miembro fundador de Limp Bizkit, falleció a los 48 años, según confirmó el portal TMZ y una publicación oficial en las redes sociales de la banda.
Rivers, reconocido por su estilo poderoso y su inconfundible presencia en el escenario, fue descrito por sus compañeros como “el latido de Limp Bizkit”. Hasta el cierre de esta edición, no se han revelado detalles sobre la causa de su muerte.
Nacido en Jacksonville, Florida, Sam Rivers fundó Limp Bizkit en 1994 junto a Fred Durst y John Otto, su primo. Desde entonces, el bajista se convirtió en una pieza esencial del sonido del grupo, combinando funk, metal y hip hop en una mezcla explosiva que definió una generación. Su trabajo en discos como Significant Other (1999) y Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water (2000) marcó la era dorada del género, consolidando a Limp Bizkit como uno de los nombres más influyentes del movimiento.
A lo largo de su carrera, Rivers fue celebrado por su creatividad rítmica y su capacidad para mantener el groove incluso en los pasajes más agresivos. Su bajo no solo acompañaba: lideraba. Muchos fanáticos lo recuerdan como el equilibrio perfecto entre el caos vocal de Durst y los riffs incendiarios de Wes Borland.
La noticia ha generado una ola de reacciones entre artistas y fanáticos. Figuras del rock alternativo y el metal han compartido mensajes de despedida, recordando su humildad y su pasión inquebrantable por la música.
Con su partida, se apaga una de las líneas de bajo más reconocibles del rock de los 2000, pero su legado sigue vivo en cada riff que marcó la rabia y el espíritu de una generación.
