Este 3 de diciembre de 2025 se cumplen 30 años del lanzamiento de la PlayStation 1, la consola que cambió la historia de los videojuegos a nivel mundial y dejó una huella imborrable en Chile. Sony presentó la PS1 en Japón en diciembre de 1994, y al llegar a Estados Unidos en septiembre de 1995, logró vender aproximadamente 7,4 millones de unidades en su primer año en Norteamérica, con títulos como Tekken, Ridge Racer y Final Fantasy VII que rápidamente se convirtieron en referentes. A nivel global, la PS1 alcanzó más de 102 millones de unidades vendidas hasta su retiro en 2006.

En Chile, la PS1 llegó oficialmente hacia 1996, aunque muchos jóvenes ya la conocían a través de importaciones informales. Los juegos originales, que podían superar los 40 mil pesos, eran inaccesibles para gran parte de la población, y la falta de legislación sobre piratería permitió la proliferación de discos no oficiales conocidos como “paraguayos”, traídos desde Paraguay y distribuidos en ferias, persas y videoclubes a precios alrededor de 2 mil pesos. Esto permitió que títulos como Crash Bandicoot, Tekken, Winning Eleven, Gran Turismo, Resident Evil y Final Fantasy VII llegaran a miles de hogares chilenos, democratizando el acceso a los videojuegos y sentando las bases de la cultura gamer en el país.
Una figura clave de esta época fue Juismas, un vendedor legendario de “paraguayos” que distribuyó estos discos en ferias de Santiago y otras ciudades. Su influencia fue tal que muchos jóvenes consideraban sus discos la única manera de acceder a juegos de calidad. El Persa Bio-Bío se convirtió en epicentro del comercio, y aunque hubo operativos policiales para confiscar material pirata, los puestos regresaban rápidamente. Este fenómeno también se reflejó en la prensa y la televisión: los magazines de la época dedicados a PlayStation, como Bakania, fueron fundamentales para difundir noticias, lanzamientos y trucos de juegos, consolidando la PS1 como un objeto de interés cultural y social.
Además, figuras como Pera Cuadra y Juan Andrés Salfate, junto a Katy Barriga, realizaron especiales sobre PlayStation y videojuegos en el extinto Canal Rock & Pop, en programas que mezclaban humor, crítica social y cobertura de lanzamientos. Estos especiales se hicieron memorables, sobre todo en la generación que vivió la PS1 de forma masiva gracias a los “paraguayos”, consolidando la relación entre medios de comunicación y la cultura gamer. Incluso surgieron mitos locales, como la idea de que la PlayStation se llamaba así por un vendedor del Paseo Las Palmas, reflejando cómo la consola se integró a la cultura popular más allá de su nombre oficial.
La PS1 no solo fue un éxito comercial, sino un fenómeno social: reuniones con amigos, torneos improvisados de Tekken, maratones de Resident Evil, competencias de Winning Eleven y carreras frenéticas en Gran Turismo marcaron la infancia y adolescencia de toda una generación. Treinta años después, la PlayStation sigue siendo recordada no solo por su impacto global y sus cifras de ventas, sino por la manera en que cambió la forma de jugar en Chile, consolidó la cultura gamer y abrió la puerta a experiencias compartidas que todavía se recuerdan con nostalgia.