Tony Hawk’s Pro Skater 3+4: un buen ollie en medio de una pista irregular
Redactor: Tio EnerGeek
Publicado: 19 Jul 2025 Tiempo de lectura: 5 min
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Veintiséis años después de que Tony Hawk se convirtiera en ícono del gaming, su saga más emblemática regresa con una entrega que combina ambición, nostalgia y una cuota de polémica. Tony Hawk’s Pro Skater 3+4 no es solo un remake: es una reinterpretación que se atreve a reescribir parte de su propia historia. Y aunque eso a veces juega a su favor, en otras puede sentirse como un truco mal aterrizado.

Mientras THPS 1+2 fue una reconstrucción casi quirúrgica, fiel al legado y cuidadosamente modernizada, esta nueva entrega va por una ruta distinta. La tercera entrega se mantiene relativamente fiel, con mejoras gráficas, físicas adaptadas al nuevo motor y pequeños ajustes de diseño. Pero la cuarta toma un desvío mayor: abandona su estructura semiabierta y se adapta al clásico sistema de niveles con tiempo limitado. Es una decisión que cambia por completo la experiencia, borrando lo que en su momento marcó un quiebre evolutivo dentro de la saga.

Algunas decisiones editoriales también pesan. Se eliminaron niveles emblemáticos como Chicago y Carnival, reemplazados por otros nuevos como Pinball y Movie Studio, que si bien son sólidos en diseño, no cargan con el mismo espíritu desquiciado ni la nostalgia de los originales. El resultado es un juego que se ve y se siente nuevo, pero que pierde algo de esa esencia caótica y rebelde que definía los años dorados del skate virtual.

Técnicamente, la versión para Nintendo Switch 2 comenzó con mal pie. Problemas de rendimiento, bugs, tiempos de carga extensos y visuales borrosas empañaron su estreno anticipado. Un parche posterior corrigió buena parte de estos fallos: hoy corre a 60 cuadros por segundo, con soporte para DLSS y HDR. Aun así, los textos lucen borrosos en pantallas grandes y la experiencia, si bien fluida, no alcanza el nivel de las versiones en PC o consolas de gama alta. La inclusión de juego cruzado es un punto a favor, pero el control con Joy-Con sigue sin ser del todo cómodo para sesiones largas.

Uno de los cambios más controvertidos está en el sistema de progresión. A diferencia de las entregas originales (y del remake de 1+2), ahora el avance en la campaña es compartido entre todos los skaters. Eso significa que ya no necesitas repetir cada nivel con diferentes personajes para desbloquear mejoras o encontrar secretos. Puede ser más accesible, sí, pero también elimina un gran incentivo para rejugar el título desde distintas perspectivas, algo que era parte del alma de Tony Hawk’s Pro Skater.

Visualmente, el trabajo de Iron Galaxy es notable. Cada nivel ha sido reconstruido con un nivel de detalle impresionante, manteniendo su estructura pero dándoles una nueva vida. En especial se nota en mapas como Los Ángeles o Tokyo, que ahora lucen deslumbrantes sin perder su esencia. Incluso un escenario como Airport, que en lo estético tiene menos margen de maniobra, brilla gracias a pequeños guiños actualizados. A eso se suma una dirección artística coherente y una ambientación cuidada que respeta la estética original sin convertirla en una caricatura.

La banda sonora, sin embargo, es otro punto divisivo. Solo el 20 por ciento de los temas originales está presente, mientras que el resto son canciones nuevas. Aunque muchas de ellas encajan bien en la atmósfera, el peso emocional de escuchar por enésima vez Superman de Goldfinger o No Cigar de Millencolin simplemente no se puede reemplazar. La música era parte fundamental del carácter de Tony Hawk’s Pro Skater, y aquí se siente menos icónica, más genérica.

La gran pregunta es si este remake valía la pena. Y la respuesta depende de desde dónde se mire. Para nuevos jugadores, es una puerta de entrada sólida a una saga legendaria. Para quienes crecieron exprimiendo cada truco en su PlayStation 2, este 3+4 se siente como un regreso a casa, pero con muebles reacomodados y algunos recuerdos en cajas que ya no están. Hay mucho cariño en esta edición, pero también decisiones que restan más de lo que suman.

Es difícil no pensar en el contexto detrás del juego. El estudio original de 1+2, Vicarious Visions, fue absorbido por Activision Blizzard y relegado a tareas de soporte. Microsoft, actual dueño de la saga, despidió a miles de empleados poco antes del lanzamiento. Y aunque Tony Hawk’s Pro Skater 3+4 funciona bien como juego, su existencia parece marcada por esa fragilidad que atraviesa la industria actual: decisiones corporativas por sobre decisiones creativas.

En resumen, Tony Hawk’s Pro Skater 3+4 es un título que funciona, que respeta parcialmente el legado y que entretiene, pero que no consigue alcanzar la altura emocional ni técnica de su antecesor directo. Es una entrega que tiene el corazón en el lugar correcto, pero a la que le faltó un poco más de convicción en su identidad. A veces parece querer homenajear, otras veces reemplazar. Y en ese vaivén, pierde parte de la chispa.

Calificación: 5 de 5 ratitas.

Una edición cuidada y bien construida, pero que no logra recuperar del todo la magia del pasado. Un buen juego, sin duda, pero no el regreso triunfal que muchos esperaban.

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