Fatal Fury: City of the Wolves – El rugido que despertó al arcade dormido
Redactor: Tio EnerGeek
Publicado: 12 May 2025 Tiempo de lectura: 4 min
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Fatal Fury: City of the Wolves no es simplemente el regreso de una franquicia. Es el eco de una época que muchos creían perdida, una carta de amor que SNK escribe 26 años después para decirnos que el corazón de South Town sigue latiendo.

La nueva entrega retoma el legado de Garou: Mark of the Wolves, considerado por muchos como el pináculo técnico de SNK en su época dorada. Lejos de ser un remake o una edición con nostalgia enlatada, City of the Wolves se presenta como una secuela legítima, visualmente moderna gracias al Unreal Engine, pero con alma de arcade noventero. Desde que lo inicias, el juego no solo te lleva de vuelta, sino que lo hace con un aire desafiante: esto no es solo homenaje, es evolución.

El combate mantiene esa precisión quirúrgica que define a SNK, pero le suma nuevas capas de estrategia. El clásico sistema T.O.P. ha sido transformado y adaptado bajo una nueva lógica llamada S.P.G., que ahora permite elegir el momento clave de tu “pico de poder” en cada round. Vuelve también el sistema de «Just Defense», tan adorado por los fans de Garou, pero con una variante llamada “Hyper Defense” que exige reflejos y cabeza fría. Y si eso no fuera suficiente, se incorpora el «Sistema Rev», una mecánica de impulso ofensivo y defensivo que abre espacio a combos devastadores o salvadas milagrosas.

El apartado visual sorprende, no por buscar el fotorrealismo, sino por abrazar un estilo cel-shading que homenajea el trazo de los cómics y los juegos de lucha más coloridos de la era Dreamcast. Los escenarios están vivos, cargados de detalles y guiños para los veteranos. Es, sin duda, un título que sabe a dónde pertenece.

Uno de los aspectos que más ha dado que hablar es su plantilla. Por supuesto, vuelven los íconos: Terry Bogard, Rock Howard, Tizoc. Pero SNK también se permite jugar con la sorpresa: personajes inesperados como Cristiano Ronaldo y Salvatore Ganacci hacen acto de presencia, desatando polémicas y risas en redes. ¿Fan service? ¿Marketing viral? Tal vez ambos. Pero funcionan. Y a estas alturas, ¿quién no quiere ver a CR7 lanzando un combo aéreo?

A nivel de modos, el juego no decepciona. Más allá del clásico arcade y el multijugador —que ahora cuenta con juego cruzado y netcode de retroceso para partidas más estables—, hay un modo historia con tintes RPG llamado Episodes of South Town. Esta modalidad permite explorar más a fondo los personajes, la ciudad y sus códigos, transformando a City of the Wolves en algo más que un simple enfrentamiento uno contra uno.

La música es otro punto donde SNK no se guardó nada. Se mezcla lo clásico con lo moderno, desde riffs de guitarra noventera hasta colaboraciones con nombres como Steve Aoki o Afrojack. Podrá parecer exagerado, pero cada pelea se siente como una escena de película, empujada por beats tan intensos como los puños que se cruzan en pantalla.

Fatal Fury: City of the Wolves es un regreso que se siente genuino. No intenta encajar en las tendencias actuales del todo, sino que impone su propio ritmo, su propio universo. Tiene errores, claro, como algunas decisiones cuestionables en balance o momentos en que su interfaz se siente sobrecargada. Pero nada de eso opaca la sensación de estar ante un título hecho con cariño, precisión y mucho conocimiento del medio.

South Town nunca murió. Solo estaba esperando el momento exacto para volver. Y cuando lo hizo, no necesitó gritarlo. Bastó con rugir.

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