
Alf Clausen, el legendario compositor que marcó el tono musical de Los Simpson durante casi tres décadas, falleció el pasado jueves a los 84 años, tras una larga lucha contra el Parkinson. Su muerte se produjo en su hogar en Los Ángeles y fue confirmada por su hija, Kaarin Clausen.
Desde su llegada a la serie en 1990, Clausen fue responsable de la música de más de 550 episodios, utilizando una orquesta de 35 músicos cada semana, algo inusual en la televisión animada. Aunque el tema de apertura de la serie fue compuesto por Danny Elfman, fue Clausen quien dio forma al sonido característico del show con composiciones originales que combinaban sátira, emoción y una profunda sofisticación musical.
Entre sus obras más recordadas están canciones como «Canyonero», «We Put the Spring in Springfield», «See My Vest», «La canción del Kampamento Krusty» y «We Do», himno de los Magios. Estas piezas no solo se volvieron parte del ADN de la serie, sino que trascendieron la pantalla para convertirse en referencias culturales de varias generaciones.
A lo largo de su carrera, Clausen fue nominado a 30 premios Emmy y ganó en dos ocasiones. También recibió múltiples premios Annie, un reconocimiento honorífico del Berklee College of Music y el respeto unánime de la industria por su capacidad de transformar el humor televisivo en un lenguaje sinfónico.
En 2017, su salida de Los Simpson generó polémica. Fue despedido por recortes presupuestarios, lo que lo llevó a presentar una demanda por discriminación por edad. El conflicto se resolvió en 2022, cuando su estado de salud ya estaba deteriorado.
Antes de su paso por Los Simpson, Clausen había trabajado en series como Moonlighting, ALF, y en películas como Splash y Un experto en diversión. Su versatilidad y precisión lo convirtieron en una figura esencial en la historia de la música para medios audiovisuales.
La música de Alf Clausen no fue solo acompañamiento: fue estructura, atmósfera y personaje. Su influencia se sigue sintiendo en cada reprise de la serie, en cada nota que recuerda que incluso en la comedia animada, la música puede tener el peso de lo eterno.
